Amanece un nuevo día y por fin hemos llegado a tierras murcianas. La Azohia se nos presenta en todo su esplendor, el agua es una balsa de aceite y el ambiente de la diminuta población nos descubre un paisaje donde casi parece haberse parado el tiempo. Tras desayunar en el que quizás sea el único bar-tasca del pueblo vamos al centro de buceo RIVEMAR, donde nos reciben de gran agrado. Tras una pequeña visita turística y ponernos al corriente del funcionamiento del centro, nos llama la atención los pequeños detalles que muchas veces podemos pasar por alto, pistolas de agua para evitar un excesivo consumo de agua, alquiler de taquillas y jaulas para dejar nuestro material mas seguro, acondicionamiento total para discapacitados y hasta un mini museo con equipos de respiración autónomo que el mismo Cousteau pudo haber usado. La zona húmeda es grande, bastante grande, pero la zona de carga de botellas y material no se queda atrás. Es impresionante observar el frenesí de los compañeros encargados del buen funcionamiento del centro y en pocos minutos nos encontramos montados en uno de los furgones del centro de camino al barco para realizar las dos primeras inmersiones del día. Una vez mas RIVEMAR nos sorprende cuando nos presenta uno de sus tres (¿o eran cuatro?) barcos. Soportes para botellas que facilitan el equipamiento de los buzos, una plataforma hidráulica para sacar a los buzos del agua y así evitar el uso de escaleras y un fabuloso picnic de palmeritas, vino moscatel y agua (manjares de dioses tras una inmersión) parecen ser el equipamiento básico de sus barcos. Nuestro patrón de hoy, y el que seguirá siendo durante todas las inmersiones programadas es Andi, digamos que se trata de un irlandés con espíritu andaluz. Su carácter bromista y desenfadado nos cautiva desde un primer momento. Siempre atento a las necesidades de todos y dispuesto a enseñar mucho mas de lo que le pidas, nuestro compañero irlandés consigue hacer que el largo trayecto hasta El Arco (nuestra primera inmersión) sea breve. Por fin llega el momento de bucear, y tras un pequeño “brifin” acabamos de equiparnos y saltar al agua al grito de “haber panda de cabr…… digo compañeros, al agua”, con el más puro toque ingles.




El buceo en la Azohia es muy simple. Al ser siempre, o al menos casi siempre, en la pared del acantilado que caracteriza a la zona, perderse es difícil. El Arco es considerada por muchos una de las inmersiones más fáciles que se pueden hacer en la zona. Se caracteriza por un inmenso arco de roca natural que sale directamente de la pared del acantilado y se introduce en el agua hasta una profundidad de 8 metros. Como era de esperar, la inmersión no entrañaba ningún problema. Labridos, blenios, sargos, muchas morenas, bogas, salmonetes,... la verdad es que la fauna piscícola e invertebrada no nos llamo demasiado la atención, y no vimos nada que no se pudiera ver en Tarifa con facilidad, quizás el gran numero de especies de flabellinas que allí pueden encontrarse. La vida no sería muy abundante, pero si lo era la cantidad de peces que nos rodeaba así como el tamaño de estos. En mitad de la inmersion hago una terrible observación, prácticamente todo el fondo de la zona esta cubierto por un tapiz del alga invasora Caulerpa racemosa y me asaltan las dudas.


Caulerpa racemosa


Tras un breve descanso en superficie con su correspondiente tentempié ponemos rumbo al siguiente punto de inmersión, conocido como la Garita. Inmersion similar a la anterior la pasamos siguiendo la pared del acantilado. Una vez mas disfrutamos de una inmersion tranquila, sin complicaciones, jugando con los salmonetes, pulpos y buscando en cada recoveco morenas, congrios y los nudbranquios que tanto abundan por allí. Mi camara no deja de tirar fotos pero…… -debí cambiar las pilas del flash cuando estube en el barco ¡¡¡¡arrrgggg!!!!!!- bueno, ese toque pitufo de las fotos no me molesta demasiado.




Lo bueno si es breve dos veces bueno y antes de que nos diéramos cuenta ya estábamos de vuelta al puerto. Pero el día aun no ha terminado. Una vez atracados en el puerto, cámara de video en mano, parte del staff de RIVEMAR nos aborda “alentandonos” a que participemos en la limpieza de fondos que iban a hacer acto seguido. Antes de salir de Sevilla Sergio y yo conocíamos de la existencia de esta actividad y nos habíamos planteado participar, sin embargo, la larga duración de las inmersiones de la mañana hizo que el tiempo se nos echara encima por lo que no esperábamos llegar a tiempo. Decidimos ofrecernos voluntario para la limpieza y es cuando nos informan que sera grabada en video para la realización de una serie de documentales que posteriormente RIVEMAR sube a su otra pagina web
http://www.underwaterlivetv.com, ¿llegaremos a salir en algún capitulo?. Los fondos del puerto de la Azohia son impresionantes, para ser un puerto. Un exuberante bosque de posidonia cubre todo el fondo de la bahia pero es en los alrededores de los puntos de fondeo donde el desastre esta servido. Aunque no demasiado abundante, basura de toda clase se reparte allí donde los barcos atracan y las laminas de policarbonato abandonadas actúan como verdaderas podadoras de posidonia cuando los temporales asaltan la Azohía. Comemos con el staff de RIVEMAR para celebrar el éxito de la sección de limpieza y entre risas y chiste Sergi, el director del centro, nos cuenta como él es la tercera generación de su familia que se dedica al mundo del buceo recreativo. Echando cuentas vemos que esta familia bien puede haber sido pionera acercando este deporte a la gente de a pie.
Son las 19:00 y nos presentamos en el centro después de una siesta reparadora. Con esa ilusión que precede a toda inmersión nocturna preparamos los equipos y subimos a la furgoneta que nos llevará al barco. Andi nos comenta que la inmersión se realizará en Cala cerrada, una pequeña ensenada bien cubierta de unos 12 m de profundidad, donde la posidonia se alterna con paredes de roca. Nos equipamos con la velocidad que nos caracteriza y saltamos al agua sin contemplaciones ansiosos por ver que se esconde en la noche submarina de la Azohía. Ya desde un principio nos llama la atención la gran cantidad de bioluminiscencia de la zona y no iba a tardar en que descubriéramos la primera sorpresa de la noche. En la oscuridad de la noche, una pequeña medusa luminiscente “baila” al compás de las turbulencias a la que la sometemos con nuestras aletas. Es una lastima no poder sacarla una fotografía en condiciones y debemos seguir nuestro camino. Al poco una gran barracuda nos asalta con un aire de curiosidad. Son muchas las corvinas que se nos cruzan por el camino pero el Foco de alquiler de Sergio no esta ala altura de las circunstancias y durante un rato le hace la vida imposible para poder atisbar algo mas allá de un par de metros, una lastima. Por fin hemos llegado al cantil y nos disponemos a realizar el camino de vuelta con la esperanza de no perdernos demasiado a la hora de buscar el barco. Congrios, morenas y algunos pulpos en celo merodean a nuestro alrededor y casi sin darnos cuenta ya estamos subiendo a la plataforma del barco. Una pena que esta inmersión no diera mucho más de sí, vestía muy bien al principio. Ya de regreso al centro, comentamos con el otro grupo de buzos madrileños las venturas y desventuras de la inmersión y tras una buena ducha caliente nos disponemos a salir.


Comienza la chirigota. La Azhoia se caracteriza por dos cosas: un paisaje bonito y una ausencia de bares y restaurantes abrumadora. Ni corto ni perezosos ponemos rumbo a Mazarrón en busca de una buena cena y algún garito donde echar unas risas junto a una copa o acuarios jejeje. Por todos los Santos, ¿es que en Mazarrón nadie sale a cenar fuera de casa?¿es que a nadie le gusta salir a tomar una copa?. La ausencia de cualquier local o estructura cuya presencia pudiera darnos a suponer que allí se come bien nos asusta, por lo que rápidamente ponemos rumbo al Puerto de Mazarrón. Una vez más, con oriente hemos topado y descubrimos que los Woks buffet libre han invadido el lugar. ¿Dónde quedaron esos buenos bares de tapas?¿donde hay aunque sea un doner kebab o un Macdonalds?. El GPS nos comunica que el Macdonals mas cercano esta a 40 km por o que decidimos probar suerte en uno de esos Woks. EL local nos ofrece un espectáculo de música en directo…… y pienso- por favor, espero que no se acabe la bandeja de rollitos de primavera o que Sergio se arranque y se marque un solo en el escenario- pues es lo único que aliviaría el sufrimiento que mis oídos estaban soportando ante el dantesco espectáculo de la “cantante”. En cuanto tuvimos la oportunidad salimos de aquel infierno musical. La mision supervivencia a la cena habia sido acabada con un cierto grado de éxito y ¿satisfacción?. Tras casi una hora buscando un lugar decente donde poder disfrutar de una bebida comprendimos que el Puerto de Mazarrón sigue la línea de la Azohia y el pueblo de Mazarrón…. Alguien debería abrir un local de copas en condiciones en ese lugar. Nos volvemos a casa, pues cuando una noche se comienza a torcer difícilmente se puede arreglar. Mañana será otro día.